El Servicio de Salud Antofagasta (SSA) interpuso una demanda contra la Universidad de Antofagasta, por la falta del cumplimiento de acuerdos respecto al uso del edificio del ex Hospital Regional de Antofagasta, donde actualmente funciona el Hospital Clínico de la casa de estudios. A través de documentación a la que tuvimos acceso, se conoció la demanda presentada por el SSA en contra de la Universidad de Antofagasta por el no pago de servicios básicos y costos de mantención del edificio del ex Hospital Regional, inmueble que se encuentra bajo la figura de comodato desde el año 2017. La acción judicial incluye gastos por consumo de agua, energía eléctrica y mantención del recinto durante los años en que la casa de estudios ha utilizado el edificio. Según los antecedentes contenidos en la demanda, la deuda acumulada alcanzaría un total de $864.913.325, cifra que corresponde al monto que el Servicio de Salud busca recuperar mediante esta acción legal. Por su parte, desde la casa de estudios se refirieron a la acción legal a través de un comunicado, asegurando que se mantienen revisando la situación y que los hechos serán desvirtuados en el proceso judicial. La Universidad de Antofagasta informa que, junto a su Departamento Jurídico, se encuentra analizando la demanda interpuesta y procederá a la defensa correspondiente en la instancia pertinente. Recalcamos que los hechos en que se funda la misma serán desvirtuados en el momento procesal oportuno, señalaron. Por otra parte, fuentes anónimas de la Universidad de Antofagasta sostienen que los cobros efectuados por el Servicio de Salud Antofagasta incluyen prorrateos y estimaciones, por lo que no reflejan de manera fidedigna el nivel real de utilización de las dependencias, incorporando además periodos en los cuales la casa de estudios no contaba con uso pleno o efectivo del recinto.
Una silenciosa crisis ecológica se desarrolla en las costas del norte de Chile. Lo que para muchos consumidores aparece en los mercados bajo el nombre de “tollo” o “albacorilla”, en realidad corresponde a tiburones costeros que hoy se encuentran en peligro crítico de extinción. Así lo advierten los doctores Carlos Bustamante Díaz y Carolina Vargas-Caro, académicos de la Facultad de Ciencias del Mar y Recursos Biológicos de la Universidad de Antofagasta, quienes desde el Laboratorio de Biología Pesquera del Instituto de Ciencias Naturales Alexander von Humboldt investigan el estado de las poblaciones de tiburones costeros en el país. El fenómeno es especialmente visible en caletas del norte como las de la ciudad de Antofagasta, donde el “tollo” es vendido como un pescado económico y de consumo cotidiano. Sin embargo, detrás de ese nombre comercial se esconden especies de tiburones cuya situación es crítica, por lo que urge la necesidad de fortalecer la regulación y la gestión pesquera en el país. Según explica Vargas-Caro, la captura masiva de juveniles representa una de las mayores amenazas para la supervivencia de estas especies. “Cuando el 80 % de los ejemplares que llegan al mercado son individuos inmaduros, estamos frente a una señal muy clara de sobreexplotación. Son animales demasiado jóvenes que nunca tuvieron la oportunidad de reproducirse”, señala la investigadora. Especies en peligro Las especies más afectadas corresponden al tollo común (Mustelus whitneyi), tollo fino (Mustelus mento), tollo manchado (Triakis maculata) y el cazón (Galeorhinus galeus). Todas ellas han sido clasificadas en Peligro Crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo que elabora la Lista Roja de especies amenazadas a nivel mundial. Para los investigadores, uno de los principales problemas es la falta de una regulación específica que permita proteger a estos animales. A diferencia de otras pesquerías importantes del país, como el jurel o la merluza, los tiburones costeros comercializados como “tollos” no cuentan con cuotas de captura ni con tallas mínimas obligatorias, lo que facilita su extracción indiscriminada. “El problema no es la pesca en sí misma, sino la ausencia de herramientas de gestión que permitan hacerla sostenible”, explica el Dr. Bustamante, quien además se desempeña como director regional del Grupo de Especialistas en Tiburones de la UICN. El investigador advierte que actualmente estas especies se capturan en lo que técnicamente se conoce como “pesca olímpica”, es decir, una actividad sin límites claros de extracción ni planes de manejo específicos. Las cifras disponibles reflejan una tendencia preocupante. Mientras en 2014 se registraban desembarques cercanos a las 243 toneladas de tollos en Chile, en 2024 la cifra cayó a solo 26 toneladas. Para los científicos, esta disminución no representa necesariamente un alivio para las poblaciones, sino más bien una señal de agotamiento del recurso. “Cuando una pesquería muestra caídas tan drásticas en sus desembarques, muchas veces significa que las poblaciones están colapsando”, advierte Bustamante. De mantenerse la actual presión de pesca y sin mejoras en la gestión, los modelos científicos proyectan que en las próximas décadas estas especies podrían alcanzar niveles poblacionales cercanos a su desaparición. La situación resulta especialmente preocupante considerando el rol ecológico que cumplen los tiburones en los ecosistemas marinos. Como depredadores tope, estos animales ayudan a mantener el equilibrio de las cadenas alimentarias. Su desaparición puede desencadenar efectos en cascada que afectan a múltiples especies. Los científicos de la UA explican que la ausencia de tiburones puede provocar aumentos descontrolados de algunas poblaciones marinas. “Los tiburones cumplen un papel similar al de los grandes depredadores terrestres. Regulan las poblaciones de otras especies y ayudan a mantener la estabilidad del ecosistema”, señalan. En el caso de los tollos costeros, su dieta incluye crustáceos y moluscos, por lo que su desaparición podría alterar la dinámica de estos organismos y afectar indirectamente a otras pesquerías artesanales. Captura sin registro Otro factor que agrava el problema es la falta de trazabilidad en los desembarques. En Chile, las capturas suelen registrarse bajo la categoría genérica de “tollos”, sin distinguir entre las distintas especies existentes. Esto dificulta la generación de información científica precisa y limita la capacidad del Estado para implementar medidas de manejo. “Cuando no sabemos exactamente qué especies se están capturando ni en qué cantidades, es muy difícil diseñar políticas de conservación efectivas”, explica la Dra. Vargas-Caro. Mitigación Frente a este escenario, los investigadores de la Universidad de Antofagasta han desarrollado diversas iniciativas de investigación, educación y vinculación con pescadores artesanales. Entre ellas destaca el Programa de Conservación de Tiburones, que busca promover el conocimiento sobre estas especies y fomentar prácticas de pesca más sostenibles. La estrategia también incluye el trabajo directo con comunidades costeras, donde los científicos impulsan códigos de conducta voluntarios para reducir la captura de ejemplares juveniles y explorar nuevas tecnologías de pesca que permitan liberar a los animales con mayores probabilidades de supervivencia. Para los investigadores, la clave está en generar conciencia tanto en las autoridades como en los consumidores. “El tollo es un tiburón invisible. Muchas personas lo consumen sin saber realmente qué especie están comiendo”, afirma la Dra. Vargas-Caro. En ese sentido, el Dr. Bustamante subraya que el objetivo no es prohibir la pesca, sino avanzar hacia un modelo sostenible. “Hay comunidades que dependen de estos recursos, pero ningún recurso natural es infinito. Necesitamos regulaciones que permitan asegurar su conservación y, al mismo tiempo, el sustento de las personas que viven del mar”, concluye. Mientras tanto, los científicos advierten que el tiempo para actuar se reduce. Si no se implementan medidas de gestión efectivas y basadas en evidencia científica, los tiburones costeros del norte de Chile podrían desaparecer silenciosamente de los océano y de los mercados donde hoy todavía se venden como un simple “tollo”.
Con un fuerte énfasis en el talento de la Región de Antofagasta, Escondida | BHP comenzó su programa de Prácticas y Memorias 2026 con 35 estudiantes, de los cuales más del 80% es de la región, un hito para la mayor productora de cobre del mundo. Entre los seleccionados, un grupo proviene de las universidades de Antofagasta y Católica del Norte, participantes en iniciativas del Consorcio Heuma, programa de la compañía que prepara a los jóvenes para su futura etapa profesional. Otros egresaron del Colegio Técnico “Don Bosco”, Liceo Industrial “Eulogio Gordo Moneo”, Liceo “La Portada” de Antofagasta y del Liceo “Juan José Latorre” de Mejillones, establecimientos que forman parte del programa Código Futuro de Escondida y Fundación Minera Escondida, orientado al desarrollo de habilidades tecnológicas en los estudiantes. A ellos se suman también practicantes y memoristas provenientes de diversas casas de estudio del país. El vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de Escondida | BHP, Pablo Pisani, destacó que “este año, por primera vez, recibimos a estudiantes de liceos técnico-profesionales de Antofagasta y Mejillones que forman parte de nuestro programa de habilidades tecnológicas, Código Futuro. Es un logro que queremos resaltar y celebrar, porque estamos fortaleciendo los conocimientos de las nuevas generaciones de mineros y mineras. Felicitamos a cada uno de los estudiantes por este paso tan importante, que amplía sus oportunidades de desarrollo académico y los acerca tempranamente a la industria”. Los estudiantes se integrarán a las Gerencias Generales de Concentradoras, Cátodos, Operaciones Mina, Infraestructuras y Servicios y Operaciones Integradas, como también a las áreas funcionales de Tecnología, Seguridad, Salud y Medio Ambiente, en las que aprenderán sobre los procesos y la cultura de trabajo de la compañía. Sobre su ingreso, la estudiante del Liceo Industrial “Eulogio Gordo Moneo”, Sofía Gallegos, expresó que “cuando supe que fui seleccionada fue increíble, no me lo creía. Me siento muy feliz por esta oportunidad, porque me esforcé mucho para poder aplicar mis conocimientos y que sea en la mayor productora de cobre del mundo es mucho más significativo aún”. En tanto, el estudiante de Ingeniería Civil en Minas de la Universidad de Antofagasta, Felipe Guerra, expresó que “estoy muy feliz y motivado de conocer a los equipos y de los procesos que son parte de esta operación. Es muy valorable que se estén entregando oportunidades a más jóvenes de la Región de Antofagasta porque estamos preparados para ser parte de la industria”. Con este programa, la compañía impulsa el desarrollo de talento regional, generando oportunidades de aprendizaje y formación para nuevas generaciones vinculadas a la minería.
Este jueves, el Ministerio de Salud confirmó la detección de la nueva variante de Influenza A (H3N2), identificada como Subclado K (J.2.4.1), en muestras analizadas en Chile, por lo que las mismas autoridades confirmaron que hay probabilidades de la existencia de más positivos en los próximos días. Ante ello, el infectólogo y académico del Departamento de Ciencias Médicas de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Antofagasta (UA), Dr. Francisco Salvador Saguez, entregó una serie de recomendaciones preventivas a la comunidad, con el fin de reducir el riesgo de contagio y complicaciones asociadas a esta enfermedad respiratoria. El especialista explicó que el virus de la influenza se caracteriza por su constante evolución genética, lo que da origen a nuevas variantes como el subclado K, actualmente detectado en más de 30 países y con circulación creciente en el hemisferio norte y Sudamérica. “Si bien hasta ahora no se ha evidenciado un aumento significativo en la gravedad clínica, las temporadas dominadas por Influenza A (H3N2) históricamente se han asociado a cuadros más severos, especialmente en personas mayores”, advirtió el Dr. Salvador. En ese contexto, el académico recalcó que la vacunación sigue siendo la principal herramienta para prevenir hospitalizaciones y enfermedad grave, indicando que, pese a las mutaciones del virus, las vacunas recomendadas continúan ofreciendo una protección efectiva frente a las complicaciones más severas. “Es fundamental que los grupos de riesgo mantengan su esquema de vacunación al día. Lo más probable es que se adelante el periodo de vacunación para el próximo año, iniciando a principios de marzo”, señaló. Grupos de riesgo y medidas Entre los grupos prioritarios, el académico de la UA mencionó a adultos mayores de 65 años, niños menores de dos años, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas, inmunosuprimidos, con obesidad mórbida y trabajadores de la salud. Asimismo, hizo un llamado a reforzar las medidas de autocuidado en la población general, como el lavado frecuente de manos, el uso de mascarilla en contextos de riesgo, la ventilación de espacios cerrados y el aislamiento voluntario ante la presencia de síntomas respiratorios. “Es importante que los que viajen al hemisferio norte, incluidos Centroamérica y México, usen mascarillas en caso de estar cerca de personas con síntomas respiratorios”, agregó el Dr. Francisco Salvador. Finalmente, el infectólogo enfatizó la importancia de consultar oportunamente en los servicios de salud frente a síntomas como fiebre alta, dificultad respiratoria o decaimiento marcado. “La detección precoz y el acceso oportuno a tratamiento antiviral, especialmente en personas vulnerables, son claves para evitar complicaciones. La prevención es una responsabilidad compartida entre las autoridades, los equipos de salud y la comunidad”, cerró.
La Universidad de Antofagasta confirmó un complejo escenario institucional y financiero tras la reunión sostenida entre el Consejo Universitario y el superintendente de Educación Superior, Dr. José Miguel Salazar Zegers. En el encuentro se revisó el cumplimiento de los compromisos exigidos por la Superintendencia, constatándose que cuatro de las cinco medidas requeridas no han sido ejecutadas en su totalidad, lo que revela una crisis estructural que se arrastra desde hace años. Según las proyecciones financieras, la institución enfrenta un déficit cercano a los $9.000 millones. De no aplicarse medidas profundas y correctivas, este escenario podría derivar en un incumplimiento financiero durante el primer semestre de 2026, lo que abriría la puerta a una intervención externa obligatoria. Ante esta situación, la Universidad anunció que será necesario implementar decisiones drásticas de carácter estructural, con un proceso de reestructuración institucional que deberá definirse en un plazo máximo de tres meses. Este proceso incluirá ajustes académicos, administrativos y financieros orientados a asegurar la sostenibilidad de la institución. La rectoría enfatizó que cualquier decisión deberá construirse con participación activa de la comunidad universitaria, bajo un enfoque triestamental que garantice legitimidad y cohesión interna. Asimismo, reafirmó su compromiso con la transparencia, el diálogo y la responsabilidad institucional, destacando que el momento actual exige unidad y participación informada. La Universidad de Antofagasta comunicó que se informarán oportunamente los avances y medidas que se adopten durante este periodo crítico, con el objetivo de resguardar la continuidad del proyecto académico, la calidad formativa y su rol regional.
El Servicio de Salud Antofagasta (SSA) interpuso una demanda contra la Universidad de Antofagasta, por la falta del cumplimiento de acuerdos respecto al uso del edificio del ex Hospital Regional de Antofagasta, donde actualmente funciona el Hospital Clínico de la casa de estudios. A través de documentación a la que tuvimos acceso, se conoció la demanda presentada por el SSA en contra de la Universidad de Antofagasta por el no pago de servicios básicos y costos de mantención del edificio del ex Hospital Regional, inmueble que se encuentra bajo la figura de comodato desde el año 2017. La acción judicial incluye gastos por consumo de agua, energía eléctrica y mantención del recinto durante los años en que la casa de estudios ha utilizado el edificio. Según los antecedentes contenidos en la demanda, la deuda acumulada alcanzaría un total de $864.913.325, cifra que corresponde al monto que el Servicio de Salud busca recuperar mediante esta acción legal. Por su parte, desde la casa de estudios se refirieron a la acción legal a través de un comunicado, asegurando que se mantienen revisando la situación y que los hechos serán desvirtuados en el proceso judicial. La Universidad de Antofagasta informa que, junto a su Departamento Jurídico, se encuentra analizando la demanda interpuesta y procederá a la defensa correspondiente en la instancia pertinente. Recalcamos que los hechos en que se funda la misma serán desvirtuados en el momento procesal oportuno, señalaron. Por otra parte, fuentes anónimas de la Universidad de Antofagasta sostienen que los cobros efectuados por el Servicio de Salud Antofagasta incluyen prorrateos y estimaciones, por lo que no reflejan de manera fidedigna el nivel real de utilización de las dependencias, incorporando además periodos en los cuales la casa de estudios no contaba con uso pleno o efectivo del recinto.
Una silenciosa crisis ecológica se desarrolla en las costas del norte de Chile. Lo que para muchos consumidores aparece en los mercados bajo el nombre de “tollo” o “albacorilla”, en realidad corresponde a tiburones costeros que hoy se encuentran en peligro crítico de extinción. Así lo advierten los doctores Carlos Bustamante Díaz y Carolina Vargas-Caro, académicos de la Facultad de Ciencias del Mar y Recursos Biológicos de la Universidad de Antofagasta, quienes desde el Laboratorio de Biología Pesquera del Instituto de Ciencias Naturales Alexander von Humboldt investigan el estado de las poblaciones de tiburones costeros en el país. El fenómeno es especialmente visible en caletas del norte como las de la ciudad de Antofagasta, donde el “tollo” es vendido como un pescado económico y de consumo cotidiano. Sin embargo, detrás de ese nombre comercial se esconden especies de tiburones cuya situación es crítica, por lo que urge la necesidad de fortalecer la regulación y la gestión pesquera en el país. Según explica Vargas-Caro, la captura masiva de juveniles representa una de las mayores amenazas para la supervivencia de estas especies. “Cuando el 80 % de los ejemplares que llegan al mercado son individuos inmaduros, estamos frente a una señal muy clara de sobreexplotación. Son animales demasiado jóvenes que nunca tuvieron la oportunidad de reproducirse”, señala la investigadora. Especies en peligro Las especies más afectadas corresponden al tollo común (Mustelus whitneyi), tollo fino (Mustelus mento), tollo manchado (Triakis maculata) y el cazón (Galeorhinus galeus). Todas ellas han sido clasificadas en Peligro Crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), organismo que elabora la Lista Roja de especies amenazadas a nivel mundial. Para los investigadores, uno de los principales problemas es la falta de una regulación específica que permita proteger a estos animales. A diferencia de otras pesquerías importantes del país, como el jurel o la merluza, los tiburones costeros comercializados como “tollos” no cuentan con cuotas de captura ni con tallas mínimas obligatorias, lo que facilita su extracción indiscriminada. “El problema no es la pesca en sí misma, sino la ausencia de herramientas de gestión que permitan hacerla sostenible”, explica el Dr. Bustamante, quien además se desempeña como director regional del Grupo de Especialistas en Tiburones de la UICN. El investigador advierte que actualmente estas especies se capturan en lo que técnicamente se conoce como “pesca olímpica”, es decir, una actividad sin límites claros de extracción ni planes de manejo específicos. Las cifras disponibles reflejan una tendencia preocupante. Mientras en 2014 se registraban desembarques cercanos a las 243 toneladas de tollos en Chile, en 2024 la cifra cayó a solo 26 toneladas. Para los científicos, esta disminución no representa necesariamente un alivio para las poblaciones, sino más bien una señal de agotamiento del recurso. “Cuando una pesquería muestra caídas tan drásticas en sus desembarques, muchas veces significa que las poblaciones están colapsando”, advierte Bustamante. De mantenerse la actual presión de pesca y sin mejoras en la gestión, los modelos científicos proyectan que en las próximas décadas estas especies podrían alcanzar niveles poblacionales cercanos a su desaparición. La situación resulta especialmente preocupante considerando el rol ecológico que cumplen los tiburones en los ecosistemas marinos. Como depredadores tope, estos animales ayudan a mantener el equilibrio de las cadenas alimentarias. Su desaparición puede desencadenar efectos en cascada que afectan a múltiples especies. Los científicos de la UA explican que la ausencia de tiburones puede provocar aumentos descontrolados de algunas poblaciones marinas. “Los tiburones cumplen un papel similar al de los grandes depredadores terrestres. Regulan las poblaciones de otras especies y ayudan a mantener la estabilidad del ecosistema”, señalan. En el caso de los tollos costeros, su dieta incluye crustáceos y moluscos, por lo que su desaparición podría alterar la dinámica de estos organismos y afectar indirectamente a otras pesquerías artesanales. Captura sin registro Otro factor que agrava el problema es la falta de trazabilidad en los desembarques. En Chile, las capturas suelen registrarse bajo la categoría genérica de “tollos”, sin distinguir entre las distintas especies existentes. Esto dificulta la generación de información científica precisa y limita la capacidad del Estado para implementar medidas de manejo. “Cuando no sabemos exactamente qué especies se están capturando ni en qué cantidades, es muy difícil diseñar políticas de conservación efectivas”, explica la Dra. Vargas-Caro. Mitigación Frente a este escenario, los investigadores de la Universidad de Antofagasta han desarrollado diversas iniciativas de investigación, educación y vinculación con pescadores artesanales. Entre ellas destaca el Programa de Conservación de Tiburones, que busca promover el conocimiento sobre estas especies y fomentar prácticas de pesca más sostenibles. La estrategia también incluye el trabajo directo con comunidades costeras, donde los científicos impulsan códigos de conducta voluntarios para reducir la captura de ejemplares juveniles y explorar nuevas tecnologías de pesca que permitan liberar a los animales con mayores probabilidades de supervivencia. Para los investigadores, la clave está en generar conciencia tanto en las autoridades como en los consumidores. “El tollo es un tiburón invisible. Muchas personas lo consumen sin saber realmente qué especie están comiendo”, afirma la Dra. Vargas-Caro. En ese sentido, el Dr. Bustamante subraya que el objetivo no es prohibir la pesca, sino avanzar hacia un modelo sostenible. “Hay comunidades que dependen de estos recursos, pero ningún recurso natural es infinito. Necesitamos regulaciones que permitan asegurar su conservación y, al mismo tiempo, el sustento de las personas que viven del mar”, concluye. Mientras tanto, los científicos advierten que el tiempo para actuar se reduce. Si no se implementan medidas de gestión efectivas y basadas en evidencia científica, los tiburones costeros del norte de Chile podrían desaparecer silenciosamente de los océano y de los mercados donde hoy todavía se venden como un simple “tollo”.
Con un fuerte énfasis en el talento de la Región de Antofagasta, Escondida | BHP comenzó su programa de Prácticas y Memorias 2026 con 35 estudiantes, de los cuales más del 80% es de la región, un hito para la mayor productora de cobre del mundo. Entre los seleccionados, un grupo proviene de las universidades de Antofagasta y Católica del Norte, participantes en iniciativas del Consorcio Heuma, programa de la compañía que prepara a los jóvenes para su futura etapa profesional. Otros egresaron del Colegio Técnico “Don Bosco”, Liceo Industrial “Eulogio Gordo Moneo”, Liceo “La Portada” de Antofagasta y del Liceo “Juan José Latorre” de Mejillones, establecimientos que forman parte del programa Código Futuro de Escondida y Fundación Minera Escondida, orientado al desarrollo de habilidades tecnológicas en los estudiantes. A ellos se suman también practicantes y memoristas provenientes de diversas casas de estudio del país. El vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de Escondida | BHP, Pablo Pisani, destacó que “este año, por primera vez, recibimos a estudiantes de liceos técnico-profesionales de Antofagasta y Mejillones que forman parte de nuestro programa de habilidades tecnológicas, Código Futuro. Es un logro que queremos resaltar y celebrar, porque estamos fortaleciendo los conocimientos de las nuevas generaciones de mineros y mineras. Felicitamos a cada uno de los estudiantes por este paso tan importante, que amplía sus oportunidades de desarrollo académico y los acerca tempranamente a la industria”. Los estudiantes se integrarán a las Gerencias Generales de Concentradoras, Cátodos, Operaciones Mina, Infraestructuras y Servicios y Operaciones Integradas, como también a las áreas funcionales de Tecnología, Seguridad, Salud y Medio Ambiente, en las que aprenderán sobre los procesos y la cultura de trabajo de la compañía. Sobre su ingreso, la estudiante del Liceo Industrial “Eulogio Gordo Moneo”, Sofía Gallegos, expresó que “cuando supe que fui seleccionada fue increíble, no me lo creía. Me siento muy feliz por esta oportunidad, porque me esforcé mucho para poder aplicar mis conocimientos y que sea en la mayor productora de cobre del mundo es mucho más significativo aún”. En tanto, el estudiante de Ingeniería Civil en Minas de la Universidad de Antofagasta, Felipe Guerra, expresó que “estoy muy feliz y motivado de conocer a los equipos y de los procesos que son parte de esta operación. Es muy valorable que se estén entregando oportunidades a más jóvenes de la Región de Antofagasta porque estamos preparados para ser parte de la industria”. Con este programa, la compañía impulsa el desarrollo de talento regional, generando oportunidades de aprendizaje y formación para nuevas generaciones vinculadas a la minería.
Este jueves, el Ministerio de Salud confirmó la detección de la nueva variante de Influenza A (H3N2), identificada como Subclado K (J.2.4.1), en muestras analizadas en Chile, por lo que las mismas autoridades confirmaron que hay probabilidades de la existencia de más positivos en los próximos días. Ante ello, el infectólogo y académico del Departamento de Ciencias Médicas de la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Antofagasta (UA), Dr. Francisco Salvador Saguez, entregó una serie de recomendaciones preventivas a la comunidad, con el fin de reducir el riesgo de contagio y complicaciones asociadas a esta enfermedad respiratoria. El especialista explicó que el virus de la influenza se caracteriza por su constante evolución genética, lo que da origen a nuevas variantes como el subclado K, actualmente detectado en más de 30 países y con circulación creciente en el hemisferio norte y Sudamérica. “Si bien hasta ahora no se ha evidenciado un aumento significativo en la gravedad clínica, las temporadas dominadas por Influenza A (H3N2) históricamente se han asociado a cuadros más severos, especialmente en personas mayores”, advirtió el Dr. Salvador. En ese contexto, el académico recalcó que la vacunación sigue siendo la principal herramienta para prevenir hospitalizaciones y enfermedad grave, indicando que, pese a las mutaciones del virus, las vacunas recomendadas continúan ofreciendo una protección efectiva frente a las complicaciones más severas. “Es fundamental que los grupos de riesgo mantengan su esquema de vacunación al día. Lo más probable es que se adelante el periodo de vacunación para el próximo año, iniciando a principios de marzo”, señaló. Grupos de riesgo y medidas Entre los grupos prioritarios, el académico de la UA mencionó a adultos mayores de 65 años, niños menores de dos años, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas, inmunosuprimidos, con obesidad mórbida y trabajadores de la salud. Asimismo, hizo un llamado a reforzar las medidas de autocuidado en la población general, como el lavado frecuente de manos, el uso de mascarilla en contextos de riesgo, la ventilación de espacios cerrados y el aislamiento voluntario ante la presencia de síntomas respiratorios. “Es importante que los que viajen al hemisferio norte, incluidos Centroamérica y México, usen mascarillas en caso de estar cerca de personas con síntomas respiratorios”, agregó el Dr. Francisco Salvador. Finalmente, el infectólogo enfatizó la importancia de consultar oportunamente en los servicios de salud frente a síntomas como fiebre alta, dificultad respiratoria o decaimiento marcado. “La detección precoz y el acceso oportuno a tratamiento antiviral, especialmente en personas vulnerables, son claves para evitar complicaciones. La prevención es una responsabilidad compartida entre las autoridades, los equipos de salud y la comunidad”, cerró.
La Universidad de Antofagasta confirmó un complejo escenario institucional y financiero tras la reunión sostenida entre el Consejo Universitario y el superintendente de Educación Superior, Dr. José Miguel Salazar Zegers. En el encuentro se revisó el cumplimiento de los compromisos exigidos por la Superintendencia, constatándose que cuatro de las cinco medidas requeridas no han sido ejecutadas en su totalidad, lo que revela una crisis estructural que se arrastra desde hace años. Según las proyecciones financieras, la institución enfrenta un déficit cercano a los $9.000 millones. De no aplicarse medidas profundas y correctivas, este escenario podría derivar en un incumplimiento financiero durante el primer semestre de 2026, lo que abriría la puerta a una intervención externa obligatoria. Ante esta situación, la Universidad anunció que será necesario implementar decisiones drásticas de carácter estructural, con un proceso de reestructuración institucional que deberá definirse en un plazo máximo de tres meses. Este proceso incluirá ajustes académicos, administrativos y financieros orientados a asegurar la sostenibilidad de la institución. La rectoría enfatizó que cualquier decisión deberá construirse con participación activa de la comunidad universitaria, bajo un enfoque triestamental que garantice legitimidad y cohesión interna. Asimismo, reafirmó su compromiso con la transparencia, el diálogo y la responsabilidad institucional, destacando que el momento actual exige unidad y participación informada. La Universidad de Antofagasta comunicó que se informarán oportunamente los avances y medidas que se adopten durante este periodo crítico, con el objetivo de resguardar la continuidad del proyecto académico, la calidad formativa y su rol regional.