La Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) continúa desarrollando una serie de diligencias para reunir antecedentes que permitan al fiscal jefe de Calama, Eduardo Peña, formalizar este martes 31 de marzo al estudiante Hernán Meneses Leal, de 18 años, por los delitos de homicidio calificado consumado y tres homicidios frustrados tras el ataque ocurrido el viernes pasado en el Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta. El Ministerio Público solicitó el sábado ampliar la detención del imputado con el objetivo de profundizar en la dinámica de los hechos ocurridos la mañana del 27 de marzo, alrededor de las 10:30 horas, cuando se desató la tragedia al interior del establecimiento educacional. Las primeras diligencias realizadas por los detectives apuntan a que el ataque habría sido planificado con antelación. De acuerdo con los antecedentes recopilados, el joven habría estado elaborando su plan durante al menos cuatro meses. Parte de esa planificación habría quedado registrada en un cuaderno incautado por la policía y que actualmente es sometido a pericias. En ese escrito, el imputado habría manifestado ideas violentas contra la comunidad escolar e incluso referencias a quitarse la vida tras el ataque. El hecho terminó con la muerte de la inspectora María Victoria Reyes, de 59 años, quien recibió múltiples heridas con un arma cortante de grandes dimensiones y falleció en el patio del establecimiento. Además, otra funcionaria resultó gravemente herida y tres estudiantes también sufrieron lesiones de consideración. Las indagatorias también se centran en el análisis del teléfono celular del imputado y de sus redes sociales. Según los investigadores, no se encontró un computador en su domicilio, lo que llamó la atención de los detectives. En paralelo, se revisan escritos, publicaciones y su actividad en juegos virtuales para establecer eventuales motivaciones. De acuerdo con informes policiales internos, el hecho ha sido calificado como una “masacre” debido a la planificación, la violencia ejercida y la cantidad de víctimas involucradas. Investigadores incluso plantean la hipótesis de que el atacante habría intentado emular episodios de violencia escolar ocurridos en otros países. El día del ataque, el establecimiento realizaba una jornada de “jeans day”. Meneses llegó al colegio, pero no ingresó a clases y permaneció deambulando por el recinto hasta encerrarse en un baño. Fue en ese momento cuando dos inspectoras se acercaron para pedirle que regresara a clases, instante en que el estudiante salió encapuchado, vestido de negro y portando un arma blanca de doble filo de aproximadamente 30 centímetros. Tras atacar a la inspectora, el imputado se desplazó hacia el patio del establecimiento, donde alumnos de segundo medio se encontraban en clases de música, atacando a tres estudiantes. La agresión fue detenida gracias a la intervención de un alumno de 15 años que logró derribarlo y, junto a otros compañeros, reducirlo y quitarle el arma. Durante el fin de semana, la PDI también incautó en la habitación del imputado otras armas blancas con inscripciones relacionadas a autores de ataques escolares en Estados Unidos, además de diversos elementos que habrían sido adquiridos días antes del hecho. Con estos antecedentes, la Fiscalía prepara la formalización del imputado, instancia en la que solicitará la medida cautelar de prisión preventiva mientras se desarrolla la investigación del caso que ha generado conmoción a nivel nacional.
La ciudad de Calama continúa viviendo jornadas de profundo recogimiento tras el violento ataque ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, hecho que dejó una funcionaria fallecida y a otras personas gravemente heridas. Mientras la comunidad educativa despide a la inspectora María Victoria Reyes, conocida por los estudiantes como la “tía Vicky”, la preocupación se concentra ahora en el delicado estado de salud de Haydée Moya Moya, quien permanece internada en riesgo vital en el Hospital del Cobre. De acuerdo con un comunicado difundido por su familia, Haydée Moya continúa en estado grave y bajo cuidados intensivos tras las múltiples heridas sufridas durante el ataque ocurrido al interior del establecimiento educacional. La funcionaria, que se desempeña como asistente de la educación en el colegio, fue trasladada de urgencia al recinto asistencial, donde logró ingresar oportunamente para recibir atención médica especializada. Sin embargo, la gravedad de las lesiones comprometió diversos órganos de su cuerpo, situación que mantiene a la trabajadora hospitalizada en condición crítica. Según el reporte entregado por su familia, las próximas 48 horas serán determinantes para su evolución. “Haydée se encuentra en riesgo vital y bajo cuidados intensivos. Las próximas horas serán cruciales para su evolución”, señala el comunicado difundido públicamente, en el que también agradecen las múltiples muestras de apoyo, cariño y oraciones que han recibido durante los últimos días. La familia describió a la funcionaria como una mujer profundamente comprometida con su labor educativa, destacando su vocación por el cuidado y formación de los estudiantes. “Ama su trabajo y sabemos que lo que hizo ese día fue guiado por su convicción de educar, cuidar y proteger”, expresaron. Mientras tanto, Calama vive su segundo día de duelo oficial. En el frontis del Instituto Obispo Silva Lezaeta se instaló un altar con globos blancos, velas y pancartas que exigen justicia por la muerte de la inspectora María Victoria Reyes. Sus restos están siendo velados en una capilla cercana al establecimiento, donde estudiantes, profesores y vecinos han llegado a despedirla. En paralelo, un estudiante de 15 años que también resultó herido permanece hospitalizado en el Hospital Regional de Antofagasta. Según el último reporte médico, el menor se mantiene estable dentro de su gravedad, aunque todavía bajo estricta vigilancia médica. Ante la conmoción que ha generado este caso, las autoridades activaron un plan de acompañamiento psicológico para estudiantes, docentes y familias del establecimiento, mientras continúan las investigaciones para esclarecer completamente lo ocurrido. En tanto, el joven imputado por el ataque fue trasladado por razones de seguridad hasta la cárcel de Antofagasta, donde permanecerá mientras se desarrolla el proceso judicial. Su formalización quedó programada para este martes.
La Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) continúa desarrollando una serie de diligencias para reunir antecedentes que permitan al fiscal jefe de Calama, Eduardo Peña, formalizar este martes 31 de marzo al estudiante Hernán Meneses Leal, de 18 años, por los delitos de homicidio calificado consumado y tres homicidios frustrados tras el ataque ocurrido el viernes pasado en el Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta. El Ministerio Público solicitó el sábado ampliar la detención del imputado con el objetivo de profundizar en la dinámica de los hechos ocurridos la mañana del 27 de marzo, alrededor de las 10:30 horas, cuando se desató la tragedia al interior del establecimiento educacional. Las primeras diligencias realizadas por los detectives apuntan a que el ataque habría sido planificado con antelación. De acuerdo con los antecedentes recopilados, el joven habría estado elaborando su plan durante al menos cuatro meses. Parte de esa planificación habría quedado registrada en un cuaderno incautado por la policía y que actualmente es sometido a pericias. En ese escrito, el imputado habría manifestado ideas violentas contra la comunidad escolar e incluso referencias a quitarse la vida tras el ataque. El hecho terminó con la muerte de la inspectora María Victoria Reyes, de 59 años, quien recibió múltiples heridas con un arma cortante de grandes dimensiones y falleció en el patio del establecimiento. Además, otra funcionaria resultó gravemente herida y tres estudiantes también sufrieron lesiones de consideración. Las indagatorias también se centran en el análisis del teléfono celular del imputado y de sus redes sociales. Según los investigadores, no se encontró un computador en su domicilio, lo que llamó la atención de los detectives. En paralelo, se revisan escritos, publicaciones y su actividad en juegos virtuales para establecer eventuales motivaciones. De acuerdo con informes policiales internos, el hecho ha sido calificado como una “masacre” debido a la planificación, la violencia ejercida y la cantidad de víctimas involucradas. Investigadores incluso plantean la hipótesis de que el atacante habría intentado emular episodios de violencia escolar ocurridos en otros países. El día del ataque, el establecimiento realizaba una jornada de “jeans day”. Meneses llegó al colegio, pero no ingresó a clases y permaneció deambulando por el recinto hasta encerrarse en un baño. Fue en ese momento cuando dos inspectoras se acercaron para pedirle que regresara a clases, instante en que el estudiante salió encapuchado, vestido de negro y portando un arma blanca de doble filo de aproximadamente 30 centímetros. Tras atacar a la inspectora, el imputado se desplazó hacia el patio del establecimiento, donde alumnos de segundo medio se encontraban en clases de música, atacando a tres estudiantes. La agresión fue detenida gracias a la intervención de un alumno de 15 años que logró derribarlo y, junto a otros compañeros, reducirlo y quitarle el arma. Durante el fin de semana, la PDI también incautó en la habitación del imputado otras armas blancas con inscripciones relacionadas a autores de ataques escolares en Estados Unidos, además de diversos elementos que habrían sido adquiridos días antes del hecho. Con estos antecedentes, la Fiscalía prepara la formalización del imputado, instancia en la que solicitará la medida cautelar de prisión preventiva mientras se desarrolla la investigación del caso que ha generado conmoción a nivel nacional.
La ciudad de Calama continúa viviendo jornadas de profundo recogimiento tras el violento ataque ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, hecho que dejó una funcionaria fallecida y a otras personas gravemente heridas. Mientras la comunidad educativa despide a la inspectora María Victoria Reyes, conocida por los estudiantes como la “tía Vicky”, la preocupación se concentra ahora en el delicado estado de salud de Haydée Moya Moya, quien permanece internada en riesgo vital en el Hospital del Cobre. De acuerdo con un comunicado difundido por su familia, Haydée Moya continúa en estado grave y bajo cuidados intensivos tras las múltiples heridas sufridas durante el ataque ocurrido al interior del establecimiento educacional. La funcionaria, que se desempeña como asistente de la educación en el colegio, fue trasladada de urgencia al recinto asistencial, donde logró ingresar oportunamente para recibir atención médica especializada. Sin embargo, la gravedad de las lesiones comprometió diversos órganos de su cuerpo, situación que mantiene a la trabajadora hospitalizada en condición crítica. Según el reporte entregado por su familia, las próximas 48 horas serán determinantes para su evolución. “Haydée se encuentra en riesgo vital y bajo cuidados intensivos. Las próximas horas serán cruciales para su evolución”, señala el comunicado difundido públicamente, en el que también agradecen las múltiples muestras de apoyo, cariño y oraciones que han recibido durante los últimos días. La familia describió a la funcionaria como una mujer profundamente comprometida con su labor educativa, destacando su vocación por el cuidado y formación de los estudiantes. “Ama su trabajo y sabemos que lo que hizo ese día fue guiado por su convicción de educar, cuidar y proteger”, expresaron. Mientras tanto, Calama vive su segundo día de duelo oficial. En el frontis del Instituto Obispo Silva Lezaeta se instaló un altar con globos blancos, velas y pancartas que exigen justicia por la muerte de la inspectora María Victoria Reyes. Sus restos están siendo velados en una capilla cercana al establecimiento, donde estudiantes, profesores y vecinos han llegado a despedirla. En paralelo, un estudiante de 15 años que también resultó herido permanece hospitalizado en el Hospital Regional de Antofagasta. Según el último reporte médico, el menor se mantiene estable dentro de su gravedad, aunque todavía bajo estricta vigilancia médica. Ante la conmoción que ha generado este caso, las autoridades activaron un plan de acompañamiento psicológico para estudiantes, docentes y familias del establecimiento, mientras continúan las investigaciones para esclarecer completamente lo ocurrido. En tanto, el joven imputado por el ataque fue trasladado por razones de seguridad hasta la cárcel de Antofagasta, donde permanecerá mientras se desarrolla el proceso judicial. Su formalización quedó programada para este martes.